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PISA 2025: ¿Qué ocurre cuando las brechas llegan a la educación técnico profesional?

Los resultados advierten dificultades en aprendizajes fundamentales. Para la formación técnica, el desafío es especialmente complejo: enseñar una especialidad y acompañar trayectorias donde comprender, calcular, analizar y resolver problemas continúa siendo una tarea pendiente.

Los resultados de PISA 2025 vuelven a interpelar al sistema educativo chileno. La disminución en Matemática y Lectura merece atención, pero hay un antecedente aún más inquietante: un 59% de los estudiantes evaluados se encuentra bajo el nivel de competencias fundamentales en Matemática y un 38% en Lectura.

Más allá de comparaciones internacionales, estos datos hablan de jóvenes de 15 años que deberán tomar decisiones sobre su trayectoria educativa. Algunos continuarán en la formación científico humanista y muchos otros ingresarán o ya se encuentran en la Educación Media Técnico Profesional.

Es precisamente allí donde las cifras adquieren otra dimensión.

Quienes enseñamos en la formación técnica sabemos que Matemática y Lectura no son aprendizajes ajenos a una especialidad. Están presentes cuando un estudiante interpreta una ficha técnica, calcula un rendimiento, convierte unidades de medida, comprende un protocolo, analiza información o lee un manual para operar una maquinaria o ejecutar un procedimiento. Esto ocurre en Gastronomía, Electricidad, Construcción, Administración, Mecánica, Salud y en las distintas especialidades que se imparten en nuestros establecimientos.

Por eso, sería un error entender las dificultades que evidencia PISA como un problema de determinadas asignaturas. Los aprendizajes fundamentales atraviesan el currículum y condicionan las posibilidades de avanzar hacia conocimientos más complejos.

La Educación Técnico Profesional tiene aquí una oportunidad pedagógica: la aplicación práctica permite que aprendizajes que parecían abstractos adquieran sentido. Un porcentaje deja de ser solamente un ejercicio cuando permite calcular una merma; una proporción cobra significado al modificar una preparación; comprender un texto se vuelve indispensable cuando de ello depende ejecutar correctamente un procedimiento. El desafío está en articular estos aprendizajes, no en trabajarlos como mundos separados.

PISA también entrega una señal esperanzadora: el 88% de los estudiantes chilenos señala que sus profesores los ayudan en su aprendizaje, por sobre el promedio de la OCDE. En un escenario complejo, ese vínculo pedagógico constituye una fortaleza.

El próximo 22 de septiembre, UNESCO Santiago y CEPAL reunirán a especialistas para analizar PISA 2025, las desigualdades educativas de América Latina y los desafíos para las políticas públicas.

Pero la pregunta será aún más importante: ¿cómo conseguimos que esas reflexiones se traduzcan en decisiones que alcancen efectivamente a nuestros estudiantes?

Medir permite conocer una realidad; educar exige transformarla.

Y quizás ese sea el desafío que estas cifras vuelven a recordarnos. En la Educación Técnico Profesional no recibimos porcentajes ni niveles de desempeño: recibimos jóvenes con capacidades, dificultades y proyectos de vida. Lo que hagamos con sus aprendizajes hoy también será parte de las oportunidades con que podrán construir su mañana.

FUENTE: Diario ELCENTRO, Talca

Por Antonieta Muñoz Quilaqueo

Miembro del Comité de Educación de FEGACH
Profesora en Educación Técnico Profesional
Universidad Austral de Chile
Diplomada en Patrimonio Cultural Inmaterial
Universidad de Chile
Candidata a Magíster en Políticas y Gestión Educacional
Universidad de Talca